El Suicidio más bello.
Eran las 10:40 de la mañana del primero de mayo de 1947 cuando se apreció el elegante vuelo de una bufanda a través de las ventanas del Empire State. Casi de inmediato esta visión fue acompañada de un estruendo cercano al de una explosión. Varios pisos más abajo, y en la calle, el cuerpo de Evelyn McHale torturó el metal de una limusina de la ONU deformando el techo alrededor de su cuerpo y haciendo estallar las ventanas producto de la salvaje caída. Por fortuna, la limosina estaba desocupada, su conductor había tenido la ocurrencia de ir a comprar unas cosas en una farmacia cercana.
Robert Wiles, estudiante de fotografía, escuchó un gran estruendo acompañado de una enorme conmoción que lo hizo levantarse y salir rápidamente en busca de aquella fuente que encontró, apenas 4 minutos después, cuando fotografió el sereno cuerpo de McHale descansando entre el metal retorcido.
86 pisos más arriba, el detective Frank Murray encontró un abrigo gris, un monedero, fotografías familiares y una nota que decía: “Él está mucho mejor sin mí… Nunca sería una buena esposa para nadie.”